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A menudo se ha definido Tortosa como una ciudad cruce en la
que confluyen los antiguos territorios de la Corona de Aragón y donde se reencuentran sus caminos.
Punto de encuentro entre el agua dulce del río que da nombre a la Península (FLUMEN HIBERUS) y el mar
Mediterráneo, de convivencia y encuentro entre diferentes culturas.
El hecho de que el Ebro fuese la entrada natural desde el Mediterráneo al interior de la Península, tanto para el viajero como para las actividades comerciales, la ha convertido en ciudad de paso y de confluencia durante la mayor parte de su historia. La intensa actividad comercial y militar de sus puertos marítimo y fluvial han sido su motor económico y han nutrido de múltiples y diversas influencias las manifestaciones de nuestra cultura. El devenir de la ciudad ha dejado como herencia un rico patrimonio histórico y artístico que nos permite, sin muchas dificultades, seguir las huellas de los diversos pueblos que la han habitado a lo largo del tiempo. Sarracenos, judíos y cristianos convivieron en una ciudad abierta al Mediterráneo a través de uno de sus bienes más preciados: elç río Ebro. En el año 2000, y a partir del compromiso activo de potenciar y difundir el rico legado patrimonial que Tortosa posee, inciamos una serie de actuaciones cuyo objetivo es recuperar y promocionar nuestra ciudad. Proyectos de futuro que, desde el diálogo y el trabajo, se concentran en acciones que abren camino hacia la Tortosa que queremos. La pertenencia a las Rutas del Islam y a la Red de Juderías de España-Caminos de Serafad estimula el trabajo, y ayuda a resituar a Tortosa comoç una ciudad mediterránea multicultural. Es en este sentido, y reforzando el proyecto, que presentamos esta obra de difusión, que esperamos que disfruten tanto tortosinos como aquellos que nos visiten.
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