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a privilegiada situación donde se asienta la actual actual Tortosa y la fertilidad del
valle del Ebro son condicionantes geográficos que determinarán la economía y la riqueza de la ciudad
a lo largo de su historia. Serán motivo de atracción para los diferentes pueblos que se asentarán en el
territorio y dinaminzarán las relaciones comerciales con otras culturas del Mediterráneo.
El asentamiento de la civilización ibérica se produce en nuestras tierras hacia los siglos VII i VI
antes de Cristo. EL origen del núcleo de población de la ciudad se relaciona con la presencia de los
pueblos íberos, que se denominarán, en el curso final del Ebro, ilercavones. Las fuentes históricas (Tito
Livio) hablan de una ciudad ibérica, a la que llaman Hibera, que podía situarse en una de las colinas por las
que se extiende la actual ciudad. Probablemente, sobre una terraza que domina el río, ahora ocupada por el castillo
de la Zuda. La arqueología no ha podido, sin embargo, aportar pruebas definitivas que sitúen y desmuestren la
existencia de este antiguo asentamiento.
La Dertosa romana, que probablemente disponía de un paso estable sobre el río, se edificará en la zona
baja de esta colina y ocupará la estrecha llanura que la rodea. Alrededor de la actual Catedral, encontramos el foro
de la ciudad romana. De calles estructuradas reticularmente y vertebrada por dos ejes (cardus y decumanus), etaba rodeada
de murallas. La acrópolis se situaría en la colina de la Zuda con funciones de uso público y de culto, atribuciones que
parece corroborar el hallazgo de unas columnas de granito en este lugar.
El Ebro favorecerá el crecimiento y el desarrollo de la ciudad. La Hiberia Iulia Ilercavonia Dertosa controlará la
entrada al interior de la Península por vía fluvial y se convertirá en uno de los puertos militares y comerciales más
importantes de la Península en el Mediterráneo.
No disponemos de muchos datos sobre el período de dominio visigótico, estos se limitan a algunas referencias documentales
a obispos que participan en concilios provinciales y nacionales, entre los que destacaremos a Froïscle como único obispo arriano
conocido en Tortosa. O, también, a los escasos conservadas en el claustro de la actual Seo gótica y en el Museo Municipal.
De época ibérica, romana y visigótica, en el citado Museo, se conservan abundantes restos, fruto de excavaciones
arqueológicas realizadas en el municipio y en la comarca.
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